“Cruzando la puerta de la jubilación. Hasta pronto a Don José Manuel Tasituña”

“Amen, el trabajo de corazón ese es mi consejo para los jóvenes que llegan a EMASEO”

Son las valiosas palabras de Don José Manuel Tasituña después de 37 años de trabajo en EMASEO.

José Manuel Tasituña, nos relata su historia desde su inicio en Septiembre de 1978, cuando la Dirección de Saneamiento del Municipio lo seleccionó para formar parte del equipo de obreros de recolección que darían servicio en toda la capital. Inició en “La Y” como periodo de prueba, tres días para “ver si sirvo para este trabajo” pasó la prueba y a partir de ahí han transcurrido 37 años. Desde que la operación salía desde el “Estadio del Arbolito” de 1978 al 2016 ha mirado la creación de cuartelillos y las estaciones de la Forestal y la Occidental así como el crecimiento de la capital.

37 años de servicio no son para olvidar y con agradecimiento recuerda a sus jefes, que desde el principio le inculcaron valores de responsabilidad, dedicación y trabajo duro, consejos que los valora y hasta hoy los lleva y los transmite a sus generaciones.

Don José está casado y comparte con doña María el mismo tiempo que sirvió a la ciudad, procreo dos hijos y tiene cuatro nietos que son su pasión.

“Era jovencito y me alimentaba de granos, máchica, quinua… no como ahora de puro balanceado” refiriéndose a los alimentos procesados; dice que eso le hacía aguantar la jornada de trabajo que siempre la consideró dura pero no tanto como para desprenderse de su uniforme de obrero de recolección, del que siempre se sintió orgulloso.

Sus compañeros de trabajo le hicieron la vida amena y su jornada menos cansada cuando se trataba de compartir a diario el sol extremo, la lluvia y el frio. Recuerda como en el tiempo de las rockolas, sonaba la música en las calles y bailaban mientras levantaban las fundas de basura, “Así no se sentía mucho el cansancio”.

Para él fue honroso conocer a hombres que fueron ejemplo en su juventud, “nos enseñaban como a hijos” y con lágrimas y su voz quebrada dice “así como hicieron conmigo yo también lo hice”. De estos años ha ganado a los mejores amigos, las mejores experiencias de vida. Aprendiendo sobre la solidaridad, cariño, respeto y sobre todo la tranquilidad de haber construido su patrimonio.

Sus amigos le dicen Papa Manico, se llenan sus ojos de lágrimas nuevamente y dice “como no voy a sentir pena de irme, hasta extraño cuando me molestaban mis compañeros”

Entre lágrimas, nostalgia y una sonrisa reservada Don José se despide de la Empresa que lo vio madurar como trabajador y persona, ahora caminar por la capital le es extraño y dice “Le pido a Dios que me ayude a estar fuera de EMASEO”.

Para don Manuelito el mejor amigo que hizo en EMASEO fue Dios que le dio fuerza y voluntad para seguir.

“Amen, el trabajo de corazón ese es mi consejo para los jóvenes que llegan a EMASEO”.

Por: Lola María Aulestia – Reportera EMASEO