Quito vive una intensa agenda de conciertos, carreras, festivales y actividades masivas. Mientras miles de personas disfrutan de la ciudad, los equipos de EMASEO EP despliegan operativos especiales para atender calles, aceras y espacios públicos ubicados en los alrededores de estos eventos.

Solo en septiembre están programados más de 10 conciertos en la capital. Esta dinámica implica también un reto para la limpieza de la ciudad: un evento puede movilizar hasta 20 trabajadores entre personal de barrido, recolección, conductores y supervisores, además de maquinaria especializada.  

¿Cómo desplegamos nuestro equipo operativo?

Por ejemplo, en competencias atléticas, caminatas o procesiones religiosas, donde asisten alrededor de 30 mil personas, desplegamos 2 obreros de barrido por cada 2 km a lo largo de todo el recorrido, nos encargamos de instalar contenedores de superficie de 110 litros, ubicados en puntos estratégicos. Para todas estas actividades se asignan 2 obreros de recolección fijos en la zona de salida y llegada.

Posterior al evento ingresan la hidrolavadora, barredora mecánica, acompañadas de 6 obreros de recolección, un cánter para levantar contenedores y un camión de carga posterior para retirar todos los residuos.

En eventos (conciertos), donde la afluencia de personas oscila entre las 10 mil y 15 mil, EMASEO despliega un total de 10 personas, entre obreros de barrido, conductores y supervisores. En estos casos, el servicio de barrido manual en los alrededores y la utilización de la barredora mecánica e hidrolavadora para dejar las aceras relucientes. El camión recolector levanta los residuos de forma inmediata.

Para eventos de entre 30 mil y 35 mil personas, estos requieren la aplicación de un operativo especial donde movilizamos alrededor de 20 obreros, conductores y supervisores en total para mantener la limpieza en el exterior del evento. 

Un total de 15 obreros de barrido conforman un cerco de limpieza antes, durante y después de los conciertos, antes, durante y después. Al final, apoyados de una hidrolavadora, una barredora mecánica y un camión recolector, las calles y espacios públicos quedan libres de residuos. 

Una botella, un vaso o una envoltura que llega al tacho es un residuo menos en una calle, una acera o una plaza. Por eso, EMASEO hace un llamado a disfrutar los eventos con corresponsabilidad: usar los recipientes disponibles, no arrojar residuos al piso y respetar los espacios públicos que compartimos.

Quito puede cantar, correr, bailar y celebrar sin dejar su huella en las calles. La limpieza la hacemos entre todos.